UNIÓN NACIONAL DE COMERCIANTES — * U N D E C O * —
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Se acabó el amor
MASCOTAS EJEMPLARES
SE ACABÓ EL AMOR

Esperanza Jiménez de Bocanegra, Directora Ejecutiva UNDECO

Esperanza Jiménez de Bocanegra, Directora Ejecutiva UNDECO

Cuando una pareja me dice que se separa y después de escuchar las múltiples causas que esbozan para concluir que definitivamente se les acabó el amor, yo les contesto: “El amor no se les ha acabado, simplemente no ha nacido”.

Este es el caso de muchas parejas que a diario toman la decisión de separarse y lo más lamentable es que cuando toman la decisión lo hacen porque supuestamente ahora sí han encontrado el amor de su vida, el que lo llena y transforma todo, pero ¡Oh, cuán sorpresa!, ese amor también se acabó como el anterior y en menos de lo que esperaban.

Hace algún tiempo tuve la oportunidad de compartir con dos parejas, ambos casos con hijos, unos adolescentes y otros pequeños. En un caso ella se enamoró de otro y en el otro él se enamoró de otra y la constante en ambos casos fue: El o ella no me comprende y yo, ese bendito yo, hizo de las suyas.

En el caso de la mujer enamorada de otra pareja, era contundente: “yo hice todo por salvar mi hogar, yo me sacrificaba, yo me esforzaba, yo..yo…etc.”.

Cuando comencé a preguntarle cómo había sido su relación me comentó: “Duramos dos años de novios y luego nos casamos”. Le pregunté “pero te casaste enamorada”- me dijo-“!claro que sí! y empezó a recordar todos aquellos momentos previos al matrimonio, el día de la boda, su luna de miel… ahí paró drásticamente.

Al preguntarle qué más recordaba de esa época de su vida, me dijo con voz entrecortada “quedé embarazada de mi primer hijo y yo no quería tener hijos, no era mi prioridad. Eso me truncó y comencé a culpar interiormente a mi esposo; cuando nació mi hijo, sentía alegría, pero a la vez miré mi figura deformada y desde luego la culpa fue de ese hijo por ese abdomen abultado. Seguimos con nuestra relación y así tuvimos dos hijos más y para colmo, todos varones y yo quería tener una niña. El médico me dijo que el que determinaba el sexo era el hombre, entonces me dije: qué hago con este hombre que no ha hecho más que contrariar mi vida… El dice que tengo otro pero eso es mentira, yo simplemente no quiero seguir con él y punto, eso es todo. El decidirá qué hace con los hijos, si quiere yo sigo con ellos o de no que se los lleve, pero no quiero seguir con él, esa es mi decisión.

Es una situación muy difícil, porque esta mujer tuvo algunos problemas de crianza y se casó para salir de su hogar, más no para formar un hogar. Entonces no había nacido el verdadero amor, pues es claro que la manifestación del verdadero amor está en hacer feliz al otro. Qué hacer con esta pareja con tres hijos? Mi cuestionamiento interior es qué va a pasar con estos hijos? Cómo podrán ser hombres de bien? Qué les espera con unos padres separados y cada quien con su pareja diferente?

Es una situación muy difícil, en la cual sólo Dios puede hacer lo que los hombres no podemos. Después de varias reuniones por separado con cada uno, ella me confesó que sí tenía un amante, pero ese amante le estaba sacando “maletas” el muy…, porque la esposa se dio cuenta de su relación. Al preguntarle sobre la vivencia de la relación con esa pareja me comentó las diferencias entre el amante y su esposo. Entonces aproveché esa confianza de ella para abrirle los sentimientos al esposo y hacerle entender que el amor no era sólo la vivencia de la relación íntima sino que iba mucho más allá.

Comenzamos un proceso de varios meses, en el cual entendieron que el amor no era como lo imaginaban sino que su responsabilidad era donarse mutuamente y a sus hijos para que todos sean felices desde la orientación de Dios y les recomendé leer algunos textos bíblicos, como la carta a los Efesios y hoy gracias a Dios reanudaron su relación, pero con el Verdadero Amor. El donarse el uno al otro, no para ser feliz sino para hacer feliz al otro. Para lo cual el ingrediente principal es el diálogo. En esta pareja no había diálogo, todo surgía porque sí. Hace unos días me llamaron para darme la buena noticia que habían tenido una niña y que estaban felices.

Parejas: si tienen dificultades, por grandes que sean traten de superarlas. En la lucha por la relación es donde nace el verdadero amor, pues ahí está Dios guiándonos para que seamos verdaderamente felices y así con nuestros hijos sigan existiendo familias felices.